MANTENTE AL DÍA

BLOG

Medioambiente / 13.06.2019

La profesora Kim Ragaert rehabilita los plásticos

La profesora Kim Ragaert rehabilita los plásticos

La Doctora en Ingeniería de Polímeros Kim Ragaert, profesora en la Universidad de Gante (Bélgica) sobre ciencia de los materiales y procesado de polímeros, ofreció en esta ciudad el pasado 25 de abril una interesante charla TEDx titulada ‘Plastics Rehab’, que os recomendamos especialmente.

Efectivamente, debemos conseguir “rehabilitar los plásticos” para que no se siga haciendo una “guerra ciega contra ellos por ser el material abandonado más visible”. Con esta última frase Ragaert finaliza sus reflexiones, que comenzaron con esta otra: “¿Por qué a los metales, que no se degradan en el medio ambiente, nadie les culpa?”.

La película plástica de 2 gramos que envuelve un pepino permite extender su conservación de 11 a 26 días con la consecuente prevención del desperdicio alimentario y emisiones de CO2 derivadas: si no se utiliza esa “piel de plástico” las emisiones de CO2 se multiplicarían por cinco.

Los plásticos son materiales extremadamente ligeros. Tienen la mitad de densidad que el vidrio y una densidad similar a la del papel, pero al ser muy resistentes pueden ser fabricados con espesores mínimos en comparación con otros materiales. Esto conlleva que en su fabricación se consuman mucho menos recursos y que sean mucho más eficientes en su transporte. Así, para envasar la misma cantidad de líquido se necesita 24 veces más cantidad de vidrio que de plástico y se consume el doble de combustible si se transporta. Y siendo cierto que es posible reutilizar una botella de vidrio hasta 8 veces, aún solo reciclando el 50% de las botellas de plástico, se sigue utilizando 6 veces más cantidad de material en el caso del vidrio que del plástico. Adicionalmente, la temperatura de fusión del vidrio es de unos 1.500℃ cuando la del plástico ronda los 300℃, por lo que la energía para fabricar una botella de vidrio es muchísimo mayor que la necesaria para fabricar una botella de plástico. En conclusión, el sistema de fabricación y reciclado del plástico es, en global, infinitamente más eficiente que el del vidrio.

Si nos centramos en prohibir los plásticos los efectos medioambientales serán devastadores

Por otro lado, si comparamos una bolsa de plástico con una de papel, para poder transportar el mismo peso, es necesario utilizar 20 gramos de plástico virgen frente a 50 gramos de papel reciclado. Dado que el papel requiere mucha más energía, agua, terreno y árboles para su fabricación y reciclado, sería necesario reutilizar la bolsa de papel 4 veces para compensar el impacto ambiental generado en su producción, lo que es prácticamente imposible por su fragilidad y rotura. Y en el caso de que la bolsa fuera de algodón, la compensación del impacto ambiental generado en su fabricación no se conseguiría hasta utilizarla 173 veces debido al uso tan intensivo en agua y terreno que se realiza en el cultivo del algodón. Por eso la mejor opción es la bolsa de plástico reutilizable que con 20 usos permite generar beneficios ambientales positivos.

Si alguien deja un coche abandonado en medio de la carretera ¿echamos la culpa al coche?, ¿prohibimos los coches? La culpa es de quien abandona el coche y la multa para quien lo abandona. Los estudios demuestran que el 80% de los residuos abandonados, lo que conocemos como “basuraleza”, vienen de nosotros mismos, de los consumidores.

Si nos centramos en prohibir los plásticos los efectos medioambientales serán devastadores porque para fabricar productos que cumplan con las mismas funcionalidades la cantidad de material, de energía consumida y de CO2 emitido se duplicará o incluso triplicará. Es decir, sustituiremos al plástico por alternativas menos sostenibles y se dará la paradoja de que el impacto sobre el medio ambiente será mucho mayor. Justo el efecto contrario que se buscaba.

Los consumidores tenemos el poder para que esto no ocurra, mediante la compra de productos reciclables, que contengan material reciclado y proporcionando a estos productos un final de uso adecuado mediante su depósito en los contenedores de recogida selectiva.

¡Esperamos que disfrutéis de la charla!